Los hermanos Beltrán Leyva
29 DE OCTUBRE 2014
Los hermanos Alfredo, Héctor, Marcos Arturo y Carlos Beltrán Leyva, nacidos en La Palma, municipio de Badiraguato, Sinaloa, e hijos de Carlos Beltrán Araujo y Ramona Leyva Gámez, padres de ocho hijos, fundan el Cártel del Pacífico Sur o de los Beltrán Leyva.

En los años 80 trabajan para el Cártel de Juárez. En el 2001, cuando escapa de la cárcel Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, entablan relación con él. En el 2004 hacen una alianza formal con el Cártel del Pacífico, pero el acuerdo se rompe en enero del 2008, cuando es arrestado Alfredo Beltrán Leyva, El Mochomo. Sus hermanos acusan a El Chapo de traición.

En diciembre del 2009, Marcos Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, es abatido por la Marina en Cuernavaca. En enero del 2010, Carlos es arrestado por la Policía Federal en Culiacán. A la caída de El Barbas, el liderazgo del Cártel recae en Héctor Beltrán Leyva, El H.

En ese momento, Edgar Valdez Villarreal, La Barbie, nacido en Estados Unidos y responsable de los sicarios del grupo, rompe con El H y actúa por su cuenta con apoyo de Gerardo Álvarez Vázquez, El Indio, y Jorge Balderas Garza, El JJ, en lo que se llamó el Cártel Independiente del Pacífico. El Indio es apresado en abril del 2010 y La Barbie en agosto.

En septiembre del 2010, la Marina captura a Sergio Villarreal Barragán, El Grande, que es la mano derecha de El H y el segundo al mando tras la separación de La Barbie. El Grande sostiene que éste traicionó a El Barbas y eso lo llevó a la muerte.

El pasado primero de octubre fue detenido en San Miguel Allende, Guanajuato, Héctor Beltrán Leyva, El H, junto con Germán Goyeneche, su operador financiero, por elementos del Ejército y la PGR. No hubo enfrentamiento. A la captura se llega después de 11 meses de investigación y seguimiento, según las autoridades federales.

La PGR sostiene que la actividad central del cártel de los hermanos Beltrán Leyva ha sido el trasiego de cocaína de Sudamérica, vía Centroamérica, al mercado de Estados Unidos y Europa. En los últimos años se ha dedicado también a la producción de drogas sintéticas.

Por ahora las autoridades no se han pronunciado sobre quién podría ser el sucesor de El H, en la conducción del cártel. En versión de la DEA, el grupo de los Beltrán Leyva “se sigue desmoronando”, no dice que se haya acabado. Desde el 2008, cuando nace como cártel independiente, hasta octubre del 2014, el grupo ha tenido como líder a cuatro hermanos. Ahora tres están presos y uno muerto.

En el futuro hay tres posibilidades: Que el grupo se reestructure y siga; que dé lugar a la formación de varios agrupamientos, o que termine por desintegrarse. Habrá que ver en los próximos meses cuál es el destino de este cártel familiar con apenas siete años de existencia.
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28 DE OCTUBRE 2014
La migración de niños solos de los países del Triángulo del Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador) hacia Estados Unidos se ha reducido drásticamente en los últimos meses, según Jeh Johnson, secretario de Seguridad Interna del gobierno del presidente Barack Obama.

En mayo de 2014 ingresaron 10,000 niños y en junio ya sólo fueron 2,424. En el año fiscal 2013, que terminó en septiembre, llegaron a 38,579, pero en el del 2014, que es cuando estalla la crisis, fueron 68,541. El aumento de un año al otro fue de 77 por ciento.

El encargado de la seguridad interna afirma que la explosión se debió fundamentalmente a tres razones: La reunificación familiar, la búsqueda de mejores condiciones de vida y la falsa información, difundida por los “coyotes”, de que los menores tenían “vía libre de entrada“ a Estados Unidos.

Johnson sostiene que la situación está bajo control y esto se debe a una campaña mediática para desincentivar la migración diciendo que los niños serían deportados, se “corrigió” la falsa idea de que había vía libre, se han dado más condenas a los traficantes de los niños, e invertido más recursos para vigilar la frontera y acelerar los procesos de deportación.

Él también plantea que la visita del vicepresidente Biden a Centroamérica, donde acordó con los presidentes nuevas medidas entre las partes, y el posterior viaje de estos a Washington, donde los recibió el presidente Obama fueron decisivas, para resolver el problema. Considera también importante los nuevos y más intensos niveles de cooperación de México, que finalmente es el punto de entrada de los menores solos a Estados Unidos.

El secretario, en conferencia del pasado nueve de octubre en el Center for Strategic and International Studies (CSIS), con sede en Washington, donde el tema central fue la reducción de la migración de los menores, no reveló cuáles habían sido los acuerdos con México y los países del Triángulo del Norte, para intensificar la cooperación en esta materia.

Johnson es consciente de que la situación económica y política de los países del Triángulo del Norte no ha cambiado y que permanecen los factores que dan origen e impulsan la emigración. Con realismo asume que una mejora en la situación de la economía de Estados Unidos puede incentivar nuevas oleadas de emigración.

Todo indica que las medidas tomadas por el gobierno de Estados Unidos han logrado disminuir, por lo menos ahora, de manera notable la emigración de los menores solos hacia el vecino del Norte. Queda por ver si la solución ha sido de coyuntura o se va a prolongar en el tiempo. Lo que es evidente es que la reducción es un hecho y alcanza ya 75 por ciento entre en los últimos meses. ¿Se sostendrá?
27 DE OCTUBRE 2014
Los acontecimientos de Tlatlaya e Iguala reiteran en forma trágica, no descubren, las contradicciones profundas entre un México que, por un lado, avanza en la modernización de su economía, la solución de problemas sociales y el proceso de democratización y, de otro, mantiene caducas y corruptas instituciones de seguridad y justicia en los tres órdenes de gobierno.

Día con día la distancia entre estos dos países se acrecienta y urge que vayan en la misma dirección. En estos últimos años, en el intento de mejorar el sistema de seguridad y justicia se han tomado distintas decisiones e implementado acciones valiosas en el ámbito federal y algunos estados, son los menos, y muy poco en el municipal.

Es evidente que éstas se han quedado muy cortas en relación con la debilidad estructural del sistema de seguridad y justicia. A ese problema se añade que malas estrategias en la lucha contra el narcotráfico provocan que la violencia se recrudezca y produzca, entre otras cosas, la pulverización y proliferación de grupos criminales.

El país no puede ser moderno y la calidad de la democracia no elevará sus niveles si no se reduce, hasta eliminarla, la brecha entre el México que avanza en el camino de la modernización y el que se mantiene en las viejas estructuras de seguridad y justicia que, si nunca funcionar bien, en un país estatista y autoritario, nunca fueron demandadas como lo son ahora por una sociedad cada vez más democrática y exigente.

Las reformas que se necesitan en el ámbito del sistema de seguridad y justicia son de enorme dimensión. Superan en su complejidad, sobre todo al momento de su ejecución, a las recientemente aprobadas, que sin duda contribuyen a la modernización económica del país. Éstas no son cosa menor, pero por sí mismas no resuelven la debilidad del sistema de seguridad y justicia.

La dificultad de estas reformas, que implica a todos los poderes y niveles del gobierno, ha provocado que nadie se haya propuesto asumir ese reto. El Ejecutivo Federal debe ser el líder. Ya son años que se deja que el problema continúe y sólo se toman medidas de urgencia y paliativos, como sacar al Ejército y a la Marina a la calle, para sustituir la labor de las ineficientes y corruptas policías, pero no se implementan soluciones de fondo.

El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto ante los últimos acontecimientos tiene dos disyuntivas; dejar que todo siga como hasta ahora y optar por soluciones de emergencia y paliativos, o hacerse cargo del problema, para resolverlo de una vez y para siempre. Él ya demostró su capacidad para sacar las reformas que estaban atoradas y parecían imposibles. Esa capacidad la puede comprometer en cambiar de fondo el sistema de seguridad y justicia. Haría un gran bien a México.
23 DE OCTUBRE 2014
Por César Luis Ibarra Fierro

 
Chihuahua, Chihuahua.- El ex vocero presidencial de Vicente Fox, Rubén Aguilar Valenzuela, señala que es necesario reconceptualizar lo que es el Estado, la sociedad civil, lo que es público y privado, la ciudadanía y la gobernanza. Y hace el señalamiento que en México tenemos la cultura de no participar y el no creer en los demás ciudadanos.

En entrevista exclusiva con El Heraldo de Chihuahua, Aguilar Valenzuela juega con la analogía del vaso semilleno o semivacío, al señalar cuál es la situación actual del país, "en lo positivo podemos decir que vamos avanzando y que México en los últimos años ha dado grandes pasos en su democracia, en la visión pesimista asegura que al ser un país con una democracia tan joven, todavía nos falta mucho camino por recorrer".

De entrada en la charla nos señala: "Yo pienso que ya hay una nueva manera de conocer esos conceptos, pues desde la Revolución Francesa hasta hace 20 ó 30 años se entendía que la ciudadanía era que un hombre o una mujer alcanzan ese estatus a determinada edad con una serie de derechos y obligaciones, pero yo creo ese silogismo ya no alcanza para explicar la verdad de hoy en donde el punto central es la participación".

Evade entrar a la discusión "bizantina" de que son los derechos y las obligaciones de un ciudadano y de cómo se adquieren, "la discusión hoy es definir a la ciudadanía moderna en la participación de la construcción de lo público".

Luego detalla qué es lo público -entendido como la acción de gobierno- y qué es lo privado, esto segundo entendido también como la acción particular de la sociedad civil en sus inversiones y sus acciones.

"Durante muchos años se entendió que la construcción de lo público era un patrimonio, un monopolio exclusivo del gobierno y hoy entendemos que en esa construcción también le corresponde a la ciudadanía, pues no es sólo el gobierno el que construye la sociedad".

Redefine también al concepto de lo que es el Estado, "claro que sin entrar en la discusión estéril de que un Estado es territorio, población, leyes, gobierno y sin negar esto, el punto central es entender que hoy lo que define al Estado es la interacción de todos esos factores, es decir el gobierno y la sociedad civil, entonces ya no podemos seguir entendiendo Estado como sólo gobierno, incluso ya ni de un solo territorio, pues en Europa con la Unión Europea, con un pasaporte comunitario con un banco central, una sola moneda, de tal forma que esa idea decimonónica del Estado se está borrando".

Va al detalle de su tesis y sostiene: "el elemento sustantivo es entender que el estado moderno es la interacción de los actores gobierno y sociedad civil, de tal forma que no sólo el gobierno puede hacer las cosas, ya debe de terminarse con la idea francesa que tienen los gobernantes que piensan "L´État, c´est moi" -"El estado soy yo", frase adjudicada a Luis XIV de Francia- cómo lo decían los luises y los regímenes monárquicos y totalitarios, que sigue muy vigente en los políticos de este país y en los regímenes de Latinoamérica, en donde uno llega y ocupa el cargo y se creen que el Estado son ellos".

"No entienden que sólo son un actor del Estado, muy importante significativo que le toca coordinar, pero eso no significa que el Estado sean ellos y me parece que no se entiende eso no se podrá entender la nueva forma de hacer política y la nueva forma de participar, cosa que puede llevar a la confusión del ciudadano que tampoco entiende y no sabe cómo participar".

Rubén Aguilar también detalla el nuevo concepto de "que el actor central del siglo XXI es la sociedad civil organizada y tenemos que tomar conciencia de lo que es la sociedad civil organizada".

Se pone filosófico y recurre a Antonio Gramsci, fundador del partido comunista italiano, quien señalaba que el punto de la discusión era entender la diferencia entre Estado y sociedad civil, "casi de forma tautológica él decía que la sociedad civil es lo que no es el gobierno y que el gobierno es lo que no es sociedad civil".

"Esa definición es muy clara, hay que entender que los organismos internaciones señalan que Estado es: Gobierno-Mercado-Sociedad Civil", Aguilar Valenzuela además define que la sociedad civil está divida en grandes grupos, "el sector de lucro que es la empresa, que es legítima y dentro del marco de las leyes y un sector no lucrativo que tiene a su vez dos grande campos, uno los que se organizan para un interés o beneficio mutuo -sindicatos, cámaras empresariales, etc.- y los que se organizan para un beneficio o servicios para terceros como lo son las llamadas ONG".

Rubén Aguilar expuso lo que para él es el concepto de gobernanza, "que es diferente a la gobernabilidad, ya que esa sólo hablaba de profesionalizar el proceso de gobierno trayendo al servicio público a profesionales de cada área, pero en esa concepción sólo sigue existiendo un solo actor: el Gobierno, y en la idea de la gobernanza es que existan los tres actores: Estado-Gobierno-Mercado, entendido esto último como la acción de la sociedad civil, todos ellos construyendo el bien público, la ciudad, el interés común".

El catedrático ex periodista explica que hoy en México nuestra vida política es que no entendemos esta realidad y pone como ejemplo lo que ocurre en otros países con sus ciudadanos, en donde en los Estados Unidos el americano promedio participa en tres o cuatro acciones de su sociedad, el europeo participa entre seis y ocho organizaciones de la sociedad civil y un alemán en más de 10.

"El trabajo realizado por el ciudadano es en beneficio de la propia ciudad, del propio Estado, la gente está organizada y aquí no pasa eso, por ejemplo en los Estados Unidos con una población de 350 millones de habitantes tiene 2.5 millones de organizaciones civiles, en México su último censo señala que hay 40 mil, si hacemos el comparativo resulta que tenemos un gran déficit de la sociedad, pues deberíamos de tener 800 mil".

"Hay un déficit de la sociedad, si el estado moderno realmente es Gobierno-Mercado y Sociedad Civil, y si te falla una, pues no puedes ser un Estado fuerte y cuando no hay sociedad civil ese espacio es llenado por los partidos políticos, el mismo gobierno y hay inestabilidad porque una parte no está cumpliendo con su trabajo".

Rubén Aguilar Valenzuela habla sobre el hecho de que en México el ciudadano calle, "ya dejó de confiar en otros ciudadanos y hasta en las organizaciones de la sociedad civil por diversas razones, una de ellas porque desde el mismo gobierno se ha descalificado a esas organizaciones, porque no tienen la representación de los partidos, el mexicano por cuestión cultural no confía en otro mexicano y si alguien se organiza para lo que sea, los demás desconfían de sus fines, de quién es, de para qué se quiere organizar".

"Estamos instalados en la cultura de la desconfianza y en realidad somos una ciudad que no ha salido de la aldea, podemos ser lo que quieran en materia de exportación y crecimiento pero somos aldea que sólo confía en la familia".

Aguilar explica que a lo mejor mucho de esto tiene que ver con el cómo se gestó nuestra historia, la revolución y todo eso, "vivimos en un régimen autoritario y la gente no cree en el poder y la gente se retrajo a la familia que es la gran institución que es la de más confianza, no se confía en las instituciones de Estado como en Europa, es un gran valor la confianza en la familia, pero eso mismo es lo que no nos deja salir de la aldea, vivimos alrededor y sólo dentro de la familia, vivimos sólo en la vida privada y la vida ajena no debemos de meternos en ella".

Señala que en la cultura personal del mexicano vive instalado en el no meterse en la vida de los demás y que quien lo hace está mal, o lo hace porque tiene aviesos intereses, por eso denigramos a la actividad política y no somos partícipes de la vida social y de la sociedad civil.

Habla sobre el hecho de que en México los partidos políticos sustituyen el trabajo que debería de ser de la propia sociedad civil con un articulación política basada en la despensa y en la dádiva y que los dirigentes políticos se convierten de esa manera en grandes figuras públicas, "mientras que en Estados Unidos a la gente le vale madre o ni siquiera sabe quién es el presidente del partido Demócrata o del partido Republicano y su organización para las elecciones es que cuando hay un proceso, se crea una estructura con voluntarios y al terminar el proceso toda esa estructura de dos millones y medio de personas por partido se desmonta y cada quien sigue en su trabajo".

Al hablar sobre el proceso histórico del país, explica que Porfirio Díaz fue el que construye la unidad de la Nación "y aunque parezca políticamente incorrecto, habría que decir que él se adelanta a otras realidades de América Latina".

"Díaz con el acuerdo que hace con los caciques de cada región logra la unidad, el PRI institucionalizado hace lo que Díaz, fingen las elecciones, pero bueno, habría que señalar que en México tenemos Congreso realmente desde 1997, que fue el primer año en nuestra historia que el PRI pierde la mayoría y antes de eso el 99% de las iniciativas venían del propio presidente y no podemos decir que había Congreso, tenemos un Congreso de 17 años y la vida democrática del país viene del año 2000 cuando fue la primera vez que se contaron los votos en México".

"En ese sentido somos una democracia muy joven, qué bueno que le pedimos muchas cosas, pero que no puede dar en razón de su propia juventud, si contamos los votos apenas hace 14 años... mira, recuerda la elección de Salinas, en donde se nos dijo que en la zona zapatista votó el 140% de la población, no se contaban los votos en ese entonces sólo en una oficina de Gobernación se decía cuáles eran los resultados, porque así lo dictaba el aparato de poder".

Compara al país con otras realidades y sostiene: "el país va rapidísimo, pero sólo a partir de hace 14 o 15 años, y es increíble lo que hemos logrado como sociedad, lo que hemos logrado restaurar como país".

Reflexiona sobre el hecho de que en México no hubo un acto "fundacional" del periodo democrático, no ocurrió como en otros países en donde se derrotaron dictaduras, "los medios incluso no le dieron la importancia debida al hecho del cambio de régimen, casi pasó de noche, el acto de fundación fue imperceptible", aunque reconoce que al mismo gobierno de Fox le faltó mucho por hacer para destacar ese hecho histórico en la política nacional.

"Pero eso sí ocurrió en Chile, España, Uruguay, Brasil, Argentina, en donde sí hubo el acto fundacional de que se fue el dictador, aquí fue con un proceso larguísimo desde el 77 con la reforma de Reyes Heroles, hasta el 2000 con el primer día que se contó con un IFE ciudadano que contó los votos y perdió el PRI. Yo creo que con el vaso semilleno hemos avanzado mucho".

Reconoce que cuando ellos llegaron al poder, su prioridad era mantener la gobernabilidad en un proceso de alternancia, "que esos procesos en otros lados hicieron desaparecer países completos y eso lo discutimos con Fox, pues no podíamos permitir que el PRI se saliera a la calle a protestar con todo, de esa forma decidimos que no se trataba de golpear por sólo golpear al viejo régimen para que se afianzara el nuevo.

"Hubiera sido mucho más encantador para la historia si hubiéramos decidido salir a rompernos la madre con el PRI, pero el elemento era mantener la paz social, pues eso hubiera llevado al caos al país".

"No podíamos quitar de un día para otro a los que mantenían el control del país y al interior del gabinete de Fox había las dos corrientes, una la de Castañeda que decía que deberíamos haber salido a rompernos la madre con el PRI, y la de Santiago Creel como secretario de Gobernación, con la responsabilidad de pedir que no se le moviera demasiado al tapete de México".

Habla de la perspectiva histórica de que en los últimos años de movimientos de alternancia política en el mundo, solo dos partidos ganaron la siguiente elección luego de haber roto a la dictadura, el primero fue Nelson Mandela en Sudáfrica y el segundo fue el PAN en México con Fox-Calderón.

Sobre Calderón no se queda con las ganas y señala que no es válida la excusa del PAN de que no bastaban con dos sexenios para cambiar al país, "el error de su discurso de diciembre y desde su primer día de su gobierno, bueno, despertó a los demonios 10 días después de asumir la presidencia al declararle la guerra al narco y meter al país a un problema doloroso enorme, fue gigantesco el error".

0Llegamos al final de la plática con Rubén Aguilar y la pregunta es si existe la posibilidad de que en México se construya ciudadanía y gobernanza real y dice: "yo pienso que vamos avanzando no a la velocidad y a la profundidad que deberíamos pero vamos avanzando".

 

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