México: en el top 10 del turismo 25 DE MAYO 2016
En el 2015, el país recibió a 32.1 millones de turistas extranjeros, que dejaron una derrama de 17,457 millones de dólares, lo que supone un crecimiento de 9.1% con relación al 2014. La actividad representa 8.5% del PIB y genera 3.8 millones de empleos directos, 8.3% del total, según la Sectur.
México, por el número de visitantes, está en el sitio nueve del top 10 mundial y en el 17, por el ingreso. Se espera que en los próximos 10 años el turismo mundial crezca a una tasa sostenida de 4.4%, de acuerdo con la Organización Mundial del Turismo (OMT). El país estima hacerlo al doble de ese porcentaje. Entre el 2012 y 2015, el crecimiento del número de los turistas extranjeros fue de 9.2% al año.
El turismo nacional en el 2015 llegó a 83.2 millones de personas, que realizaron 200 millones de viajes con pernocta al año. De éstos, 80 millones se hospedaron en hoteles y 3.2 millones, en casas de familiares y amigos. Se estima que para el 2020 sean 100 millones los turistas nacionales, según la Sectur. En cinco años, 16.8 millones de personas más. Se contempla un crecimiento anual de 3.3 millones de turistas y un aumento de 4.0% al año. Conviene recordar que 82% del gasto turístico total lo hacen los mexicanos.
Al arrancar el 2016, el crecimiento proyectado del turismo internacional se confirma. En el primer trimestre, el gasto de los turistas extranjeros suma ya 3,297 millones de dólares, un crecimiento de 6.5% con relación al 2015. Y se espera que el número de los turistas internacionales crezca en 7.5% frente a 9.5% del año anterior, por lo que se prevé una reducción.
El turismo de reuniones atrajo 11.4 millones de turistas nacionales y 2.1 millones de extranjeros. En el 2015, se realizaron cerca de 300,000 reuniones nacionales con asistencia de más de 30 millones de personas. Se celebraron 206 congresos internacionales, 41 más que en el 2014. En este campo de la actividad turística, la derrama fue de 2,402 millones de dólares.
La Sectur enumera una lista de razones que explican el crecimiento sostenido del turismo en el país: el fortalecimiento de la economía de Estados Unidos, el principal mercado; políticas migratorias que facilitan la entrada al país; incremento de la conectividad aérea (450 rutas internacionales y 350 nacionales); aumento sostenido de la oferta hotelera y más y mejores alternativas en los sitios turísticos (paseos, tiendas y restaurantes).
El turismo impacta de manera especial la generación de trabajo. Fomenta el emprendimiento y el autoempleo. Los sueldos de la industria son 30% superiores al promedio de las otras actividades. Un cuarto de hotel puede generar entre 1.5 y hasta 4.0 puestos directos de trabajo, más los indirectos que éstos detonan, según la Sectur. El espacio de crecimiento para el sector es todavía muy grande. En 20 años se debe aspirar a estar entre los primeros seis lugares de la lista del top 10 y en el sitio 10 o 12 por ingreso.
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24 DE MAYO 2016
En 2015, el 89.3% de las exportaciones mexicanas fueron manufacturas. El total sumó 381,000 millones de dólares y de esos las manufacturas llegaron a los 340,000 millones de dólares y las no manufacturas a 41,000 millones de dólares, según el Banco de México (BdeM).
Desde 1994 con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) las exportaciones mexicanas han estado al alza. Y en estos años crece el porcentaje de los productos manufacturados. México es el país de América Latina que más exporta y el que tiene el mayor porcentaje de manufacturas.
En 2014, las exportaciones totales alcanzaron 397,100 millones de dólares. De éstos 337,300 fueron manufacturas y 59,800 no manufacturas. Este año se exportaron 16,000 millones de dólares más que en 2015. La diferencia se explica básicamente por la caída de los precios del petróleo.
El total de la exportaciones en 2013 fue de 379,900 millones de dólares. De esas 314,570 millones de dólares fueron productos manufacturados y 65,380 millones de dólares no manufacturados. En 2012, las exportaciones llegan a los 370, 700 millones de dólares. Del total 301,990 son manufacturas y 68,710 no manufacturas.
En 2011, las exportaciones sumaron 349,300 millones de dólares. De esas 278,620 son manufacturas y 70,710 millones de dólares no manufacturas. Desde la entrada en vigor del TLCAN hay tres constantes: aumenta el monto total de las exportaciones, crece el monto de las manufacturas y disminuye el de las no manufacturas.
Estos datos muestran que se amplía, consolida y diversifica la plataforma industrial del país. Hay, con todo, un gran espacio, para ampliar la producción nacional y articular mejor las cadenas productivas. En algunos sectores es todavía muy grande la importación de insumos elaborados, para solo ser ensamblados en el país.
La caída de los precios del petróleo disminuye el monto total de los productos no manufacturados, pero crece el monto de los productos agrícolas. La tendencia al mediano y largo plazo, incluso con la recuperación de los precios del petróleo, es que en términos absolutos y porcentuales crezca la exportación de las manufacturas. Es un buen dato.
23 DE MAYO 2016
El magistrado, Adalid Ambriz, titular del Sexto Tribunal Unitario Penal de Toluca, que dejó en libertad a los últimos tres soldados acusados de haber participado en la masacre de Tlatlaya, el 30 de junio del 2014, en la que habrían sido asesinados 15 civiles por elementos del Ejército, como lo estableció la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), no se pronunció sobre la inocencia o culpabilidad de los mismos. Sino sobre la inconsistencia del caso que le presentó la PGR.
A partir de la información proporcionada por la PGR, dice el magistrado, no es posible establecer la culpabilidad de los implicados. De inmediato, la PGR informó que acata la resolución judicial, a pesar de que considera “haber ofrecido los elementos de prueba suficientes para procesar a los tres militares”. De manera pública se compromete a que en los próximos días aportará nuevas pruebas que acrediten la responsabilidad de los integrantes del Ejército, para que éstos sean reaprehendidos, de nuevo juzgados y puedan ser declarados culpables.
La CNDH reacciona diciendo que en “los lamentables hechos ocurridos” en Tlatlaya hay suficientes elementos para probar “la existencia de violaciones a los derechos humanos” y que, en su opinión, “se consideraron como graves, en atención a sus características y circunstancias bajo las cuales se verificaron”. Y añade que la investigación quedó a cargo de las autoridades ministeriales. Ante la resolución del magistrado, la CNDH plantea que “ha solicitado formalmente a la Procuraduría General de la República, atendiendo al hecho de que jurídicamente ese caso aún no sería cosa juzgada, el que aporte pruebas para fortalecer su acusación, en términos de su competencia y con fundamento en el artículo 167 del Código Federal de Procedimientos Penales”.
Ante la supuesta inconsistencia de las pruebas aportadas por la PGR, dos son las posibilidades: 1) una vez más esa institución demuestra su incapacidad para presentar casos sólidos ante la justicia; 2) hay un acuerdo entre la institución y el Ejército. El caso se presenta intencionalmente débil, para permitir que los soldados quedaran en libertad. Si la PGR actúa con prontitud y de manera adecuada, estamos en el primer caso; pero si da largas al asunto y no hace nada, estamos en el segundo. Sería lamentable.
Las organizaciones de los derechos humanos de México y a nivel internacional han reaccionado como se podía esperar. El Centro ProDH afirma “que había elementos para acreditar el homicidio, no sólo por el testimonio de los sobrevivientes, sino por los dictámenes de balística que confirman que los elementos manipularon la escena; dispararon armas y las sembraron a algunos cadáveres”. Y Américas Human Rights Watch (HRW) asegura que “ante la evidencia bien documentada de que los soldados ejecutaron a los civiles en Tlatlaya, el hecho de que nadie sea responsable por esos crímenes sugiere la misma clase de incompetencia grave o incluso de encubrimiento...”. Cabe también pensar en la complicidad del juez para que la justicia no se haga valer. ¿A quién creer? ¿Qué podemos esperar?
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18 DE MAYO 2016
Desde hace cuatro meses de manera insistente el gobernador priista de Guerrero, Héctor Astudillo Flores, ha planteado la conveniencia de legalizar la producción de la amapola, de la que se derivan la heroína y la morfina, para usos médicos. Lo han hecho también diputados y senadores de ese estado. Su propuesta me parece acertada y es el camino que el país debe seguir.
El pasado marzo diputados locales del partido Movimiento Ciudadano (MC) de Guerrero presentaron una iniciativa de ley, para legalizar-regular la producción de la amapola y el uso de la goma de opio. El gobernador y los diputados coinciden en señalar que el modelo prohibicionista y punitivo para enfrentar la lucha contra las drogas fracasó.
Coinciden también en la necesidad de arrebatar al crimen organizado el control de la producción y comercialización ilegal. Eso les quitaría millonarios recursos con los que ahora se financian y expanden su negocio y la violencia. Están también de acuerdo en que la legalización-regulación liberaría a las familias campesinas de la tutela del crimen organizado y les permitiría hacerse con recursos de una actividad legal.
Gobernador y diputados plantean que la legalización-regulación reduciría la violencia y el enfrentamiento entre los grupos criminales. En el estado el cultivo de la amapola inició hace poco más de dos décadas. Las estadísticas no son sólidas, pero estudiosos sostienen que la actividad está presente en 1,280 comunidades e implica a más de 50,000 personas.
El obispo de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, aprueba la propuesta, por las mismas razones que el gobernador y los diputados. El prelado reitera que es una manera de reducir la violencia. Argumenta que si desde hace años ya está legalizada en otros países, por qué no hacerlo en México.
Es evidente que el paradigma prohibicionista y punitivo para enfrentar la problemática de las drogas ya fracasó. Son cada vez menos los políticos, académicos y dirigentes de la sociedad civil que lo defienden y cada vez más los que están en contra del mismo. El gobierno de México, a través del presidente Peña Nieto, ya se pronunció sobre la necesidad de modificarlo.
La legalización-regulación del cultivo de la amapola no va a cambiar de un día para otro la situación en Guerrero. Se requiere una discusión amplia y profunda sobre la propuesta. El gobierno y la sociedad no pueden permanecer indiferentes y seguir implementando políticas públicas que producen lo contrario de lo que prometen. Es el caso del paradigma punitivo y prohibicionista.
Pienso, no soy el único, que la solución a la problemática de las drogas pasa necesariamente por la legalización-regulación del ciclo completo, de la producción al consumo. En el caso de Guerrero, hacerlo con la amapola médica abriría un nuevo espacio. Se empezaría a salir del círculo perverso en el que se ha estado por décadas. Lo único que no debe hacerse, violenta la ética pública, es seguir haciendo lo mismo. Aplaudo la iniciativa del gobernador y los diputados.
17 DE MAYO 2016
Los ataques terroristas son devastadores y tienen enormes repercusiones políticas, económicas, culturales e implican cambios en la rutina de la vida de las personas, como ahora ocurre, por ejemplo, en todo los aeropuertos del mundo. Esto a pesar de que el número de víctimas que causan los terroristas son muy bajas con relación a otro tipo de homicidios.
La tasa promedio de homicidios en el mundo es de 6.24 muertos por 100,000 habitantes. Los muertos por terrorismo son 0.47 por 100,000 habitantes. Así, por cada 13 homicidios que ocurren en el mundo solo uno es a causa de una acción terrorista. En 2014, los crímenes perpetrados por los terroristas en todos los países fue de 37,400, que es siempre lamentable, pero un número muy menor.
Es evidente, con todo, que “el terrorismo está aumentando y también se está globalizando. Sus protagonistas, sus objetivos, sus tácticas y su manera de organizarse están cambiando. También las capacidades de los estados occidentales para hacerle frente. En algunos aspectos las sociedades han fortalecido sus defensas contra los terroristas. En otros aún son muy vulnerables…”, según Moisés Naím. (El País, 27.03.16)
En los últimos 15 años, entre 2000 y 2014, el número de los atentados terroristas pasaron de 2,000 a 14,000. El 60% corresponden a cuatro organizaciones: el Estado Islámico (ISIS); Boko Haram de Nigeria; Al Qaeda, en Irak y Al Shabab. El 63% de sus acciones tienen como objetivo los medios de transporte, según el Consorcio Nacional de Estudios de Terrorismo (START, por sus siglas en inglés), de la Universidad de Maryland.
En estos 15 años el 57% de todos los atentados se concentran en cinco países: Irak, Paquistán, Afganistán, Nigeria y Siria. Son acciones entre musulmanes chiíes y suníes. Los blancos en occidente son muy menores si se les compara con lo que ocurre al interior del mundo islámico. Los eventos que causan más de 100 muertes son pocos y ocurren en esos mismos países.
Un número superior a este número de víctimas ha tenido lugar 29 veces en Irak; 13 en Nigeria; seis en Pakistán; y cuatro en Siria y en India respectivamente. En el 90% de los casos los terroristas alcanzan su objetivo. La eficacia está relacionada con la utilización de integrantes suicidas de las organizaciones, que activan cargas de explosivos caseros unidas a sus cuerpos. El 58% de los atentados se realiza con explosivos, un 34% con armas de fuego y el 10% restante con otros métodos.
Tiene razón Naím cuando plantea que “el terrorismo no es la amenaza más letal del siglo XXI. Pero está cambiando el mundo”. Hay crímenes más letales, que tienen una dimensión mucho más grande, y que también causan efectos negativos de mayor envergadura en la vida cotidiana de las personas, pero no se les trata con la misma atención por los gobiernos y la prensa.
16 DE MAYO 2016
En el 2015, el PIB de Brasil tuvo una contracción de 3.8% y en el 2016, se espera sea igual. Son dos años de crecimiento negativo, lo que no pasaba desde 1930. En el 2011, la economía entró en proceso de desaceleración, que a partir del 2014 se convirtió en recesión. La falta de crecimiento tiene impacto directo sobre el empleo. En los últimos 14 meses, 3.15 millones de trabajadores se sumaron al contingente de desempleados, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). Gente que había salido de la pobreza ha vuelto a ella.
Los especialistas calculan que Brasil tardará nueve años en alcanzar el PIB que tuvo en el 2013, que ha sido el más alto de su historia. “La crisis actual es el resultado de años de inversión deficiente, proteccionismo y una regulación excesiva. El auge de las materias primas ocultó estos problemas, pero se acabó”, dice The Wall Street Jornal para Latinoamérica (WSJA) (24/03/16), y con relación a la corrupción de Petrobras afirma que “el verdadero escándalo es que la riqueza petrolera haya generado beneficios tan escuálidos”.
El Brasil se benefició de los precios de las materias primas, pero no tuvo una “alta inversión y un aumento de las exportaciones de manufacturas como motores de la productividad y el crecimiento”, asegura WSJA. Durante la época de la bonanza, ligada al boom de los commodities, no se elevó la productividad de los sectores ajenos a la exportación de materias primas.
El éxito económico cegó a las autoridades y a la sociedad de la necesidad de reformas profundas al modelo, afirma el economista en jefe de Itaú Unibanco y añade que “lo más grave es que los ingresos provenientes del auge de las materias primas fueron mal gastados. Entre el 2000 y el 2015, el gasto del gobierno federal se disparó de 14 a 20% del PIB. El aumento (...) fue a parar casi en su totalidad al consumo y a la distribución del ingreso”. Esto dio lugar a una economía de subsidio que no se sostenía por sí misma.
Un estudio de la London School of Economics revela que los recursos del boom económico no se invirtieron en infraestructura. Otro problema son las barreras a las importaciones. Las exportaciones de Brasil representan sólo 13% del PIB, el porcentaje más bajo para una economía de esta dimensión. El país tiene pocas empresas exportadoras, dice el documento. Paul Krugman, premio Nobel de Economía, plantea que el proteccionismo reduce las importaciones, pero también las exportaciones y que esto tiene efecto directo sobre el gasto general y el empleo.
Una especialista de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro sostiene que, en la actual crisis, “el escenario parece listo para una reconstitución modificada de Brasil”. Necesariamente implica el cambio del modelo. Sin esto, no se podrá salir de la crisis. Existen grupos en Brasil, cada vez menos, que piensan, pese a las evidencias, que la crisis es pasajera y que no hay necesidad de cambiar el modelo. En su versión sólo debe esperarse que en los próximos años vuelvan a subir los commodities. Por lo pronto, todos los indicadores económicos siguen siendo negativos.
11 DE MAYO 2016
En el 54% de las cárceles mexicanas “los internos ejercen el control mediante la violencia sobre el resto de la población”, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). De otra manera, el narco y no el gobierno es quien gobierna y manda en esas instituciones.
Las prisiones del sistema carcelario son 359 y en ellas están internas poco más de 250,000 personas. Un estudio de la CNDH revela que todas las cárceles tienen carencias y que “las mayores deficiencias se refieren a la clasificación entre procesados y sentenciados, hacinamiento, falta de actividades laborales y de capacitación, para el trabajo”.
Dice también que se identifican como “deficiencias importantes, la falta de personal de seguridad y custodia, así como la prevención y atención de incidentes de violencia, es decir, no hay suficientes acciones para prevenir o atender incidentes como riñas, lesiones, fugas, homicidios o motines”.
Más de la mitad de las cárceles están sobrepobladas. En áreas donde deberían estar cuatro reclusos llegan a reunirse 30 de los mismos. El hacinamiento convive con “zonas de privilegio” donde los narcotraficantes, que imponen su ley, gozan de condiciones especiales.
En 2015 en las prisiones mexicanas hubo 2,110 incidentes violentos: 1,382 riñas, 250 desórdenes, 55 casos de abuso, 54 asesinatos y 23 “suicidios”, asegura la CNDH.
El documento plantea que el sistema carcelario es insalubre y no existen “programas para la prevención de adicciones y de desintoxicación voluntaria”. Esto se une a las “deficiencias en las condiciones materiales e higiénicas de las instalaciones para alojar a los internos”.
Las peores cárceles del sistema penitenciario se encuentran en los Estados de Nayarit, Quintana Roo, Guerrero, Hidalgo y Tabasco. El estudio anota que las cárceles no son un tema de interés para los distintos órdenes de gobierno.
El texto asegura que “los hechos no nos permiten concluir que el sistema penitenciario esté plenamente organizado y opere sobre una base de respeto a los derechos humanos, en donde el trabajo, la capacitación para el mismo, la educación, la salud y el deporte sean los medios que logren la reinserción social de las y de los internos, previniendo que reincidan”.
Urge, es una prioridad nacional, que los tres órdenes de gobierno, de manera conjunta, inicien la transformación del sistema penitenciario. De otra manera las cárceles seguirán siendo escuelas del crimen y espacios con un alto nivel explosivo. En cualquier momento pueden tronar.
10 DE MAYO 2016
En las últimas semanas, se han incrementado la violencia y los enfrentamientos entre los integrantes de los cárteles y de éstos con las policías y las Fuerzas Armadas. La sociedad acapulqueña ante la situación es cada vez más crítica y a través de las redes sociales expresa su hartazgo y reclama a las autoridades que pongan fin a esta escalada.
¿Qué pasa? La explicación es la disputa por el control de la producción, el tránsito y consumo de las drogas de los cinco cárteles que operan en el estado de Guerrero. Esta confrontación se da entre:

El Cártel de los Hermanos Beltrán Leyva, asociado con las bandas los Rojos, los Granados, las Ardillas y el Cártel Independiente de Acapulco.
El Cártel del Pacífico, asociado con las bandas la Barredora y el Comando del Diablo.
El cártel La Familia, asociado con las bandas el Comando Negro, Pueblo Pacífico Unido y Nueva Alianza de Guerrero.
El Cártel Jalisco Nueva Generación, asociado con las bandas: Nuevo Cártel de la Sierra, la Tejona, los Tequileros y los Calentanos.
El cártel los Caballeros Templarios, asociado con las bandas los Pelones, Luzbel del Monte, el G1, la Empresa, la Resistencia, Ejército Libertador del Pueblo y los Temerarios.

Ya son años que estos cinco cárteles están enfrentados y presentes en los 81 municipios del estado, según la PGR. Su fuerza es desigual en las distintas regiones. La confrontación se recrudece, es constante, por el control de ocho ciudades: en la Costa Chica, Acapulco, Arcelia, Tixtla, Ciudad Altamirano y Chilpancingo. En la Montaña, Metlatónoc y en la zona de la Costa Grande, Zihuatanejo.
En la disputa por Acapulco, la plaza más importante, participan todos, pero tienen mayor presencia el Cártel de los Beltrán y el Cártel del Pacífico, según una investigación de Reporte Índigo (27.04.16). En versión de El Universal, que cita un documento de la PGR, la confrontación se da entre tres escisiones del Cártel de los Beltrán Leyva: los Rojos, las Ardillas y el Cártel Independiente de Acapulco.
La “guerra” por Acapulco ha costado 7,417 víctimas del 2006 a marzo del 2016. Esto sin contar 2008, 2009 y 2010, porque no hay registros oficiales. La suma real podría ser de poco más o menos de 10,000. Una verdadera tragedia, para la ciudad, el estado y el país. Hasta ahora, el Grupo de Coordinación Guerrero (Ejército, Marina, PF, policía estatal y municipal) no ha podido resolver el problema. La violencia sigue. Ante esta situación, ¿qué tienen planeado hacer las autoridades municipales, estatales y federales? La respuesta urge.
09 DE MAYO 2016
A Jorge G. Castañeda, por su doctorado honoris causa de la Universidad de Miami.
 
La formación de los soldados y marinos es muy distinta en su concepción y disciplina a la de los policías. En ambos casos se parte de una doctrina y una práctica del servicio derivada de la misma, que es muy diferente. Están entrenados para misiones de diversa índole. Cada uno tiene su espacio en la sociedad.
Los soldados y marinos no han sido capacitados para desempeñar tareas de policía. Y éstos, tampoco, para desarrollar la de los primeros. Los soldados y marinos no se sienten bien realizando tareas de policía y éstos, tampoco, actuando como soldados. No obstante, en los últimos nueve años y medio así ha sido.
El 10 de diciembre del 2006, el presidente Calderón declara la “guerra” al narcotráfico, en una cadena nacional de radio y televisión. Esta decisión obliga a la confusión de los papeles. Desde entonces, los soldados y marinos que obedecen fielmente a las órdenes de su comandante en jefe, el presidente de la República, no se sienten bien en su ambigua tarea de soldados-policías o de marinos-policías.
Se les pide que actúen como policías cuando han sido formados y entrenados como soldados y marinos. Hacen esfuerzos, pero no siempre responden a las expectativas. Cuando actúan con fuerza y contundencia frente al enemigo, en el marco de su doctrina y en el espacio de una “guerra”, y eso se les reclama, se sienten incomprendidos por las autoridades civiles y la sociedad.
No entienden tampoco que no se reconozca su esfuerzo y que incluso se critique la manera en que cumplen su deber. Se sabe que en privado los más altos mandos del Ejército y la Marina manifiestan su malestar. Y también se preguntan qué esperan las autoridades civiles qué hagan. ¿No quieren que acaben con el enemigo? ¿Cuál es su misión en el terreno? Las “guerras”, todas, se proponen la derrota y eliminación del enemigo. Los soldados y marinos han sido formados y entrenados en esa doctrina y práctica. No hacerlo implica fallar a su compromiso, es falta de lealtad y también expresión de debilidad. Se combate para vencer. En su lógica, el enemigo debe ser aniquilado.
En el marco de la “guerra”, ahora los policías se adjudican funciones que no les corresponden. Ellos mismos se sienten invitados a convertirse en soldados y marinos. En ocasiones lo asumen y plantean que ellos también deben de aniquilar al enemigo, al que hace mal a la sociedad. La “guerra” declarada por el presidente Calderón y continuada por el presidente Peña Nieto ha creado el espacio para la ambigüedad.
Si la “guerra” sigue, la confusión de los papeles va a continuar y nunca va a ser resuelta. El malestar del Ejército y la Marina seguirá creciendo. El espacio para la violación de los derechos humanos va a estar siempre abierto aunque se desee lo contrario. En la “guerra” los enemigos deben ser aniquilados. Urge un plan nacional con tiempos y un compromiso público del gobierno de la República para terminar con la “guerra”.
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