La condena de 80 años de cárcel al dictador guatemalteco, General Efraín Ríos Montt (1926), no devolverá la vida a miles de indígenas, comunidades enteras, que fueron masacrados sistemáticamente entre marzo de 1982 y agosto de 1983, los 18 meses que él gobernó su país, pero sí marca un antes y un después en la aplicación de la justicia en Guatemala.
El militar en retiro, que ahora tiene 86 años, fue declarado culpable de genocidio y lesa humanidad el pasado viernes 10 de mayo, en un juicio y un fallo que no tiene antecedentes en el sistema judicial guatemalteco. De manera específica se le declaró responsable del asesinato de 1,771 indígenas de la etnia Ixil, en el Departamento del Quiché, entre los que había muchos niños.
En esos años, la estrategia contrainsurgente implementada por Ríos Montt y el Ejército guatemalteco contemplaba, entre otros elementos, "quitar", se debe entender como aniquilar, a la "base social" que pudiera apoyar a la guerrilla.