Pablo Milanés y la Cuba estalinista
25 DE FEBRERO 2015
En los últimos 45 años he escuchado las canciones y la música de Pablo Milanés (Bayamo, Cuba, 1943). Él, junto con otros cantautores, ha acompañado la vida de mi generación. En una entrevista que concedió a Mauricio Vincent (El País, 14/02/15) en Madrid, manifiesta su decepción con los dirigentes del régimen cubano y revela las situaciones que debieron pasar quienes no se adecuaban a los “parámetros revolucionarios”.
Pienso que esta confesión de Milanés es pionera y en los siguientes años, en la medida que Cuba se abra, para poder sobrevivir, vamos a escuchar más revelaciones y conocer, de primera mano, el trato que sufrieron, y que sigue ocurriendo, quienes no se sujetaban o sujetan a los designios de los dirigente y a su manera de entender la revolución.
En la entrevista habla de su experiencia en las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), que por un tiempo lo obligó a dejar su carrera. De las UMAP dice “que la prensa cubana no se atreve y que la prensa extranjera desconoce la nefasta trascendencia que tuvo aquella medida represora de corte puramente estalinista. Allí estuvimos, entre 1965 y finales de 1967, más de 40,000 personas en campos de concentración aislados en la provincia de Camagüey, con trabajos forzados desde las cinco de la mañana hasta el anochecer sin ninguna justificación, sin ninguna explicación...”.
Milanés dice que está esperando que el gobierno cubano pida perdón de esos años y añade que “yo tenía 23 años, me fugué de mi campamento -me siguieron 280 compañeros presos más de mi territorio- y fui a La Habana a denunciar la injusticia que estaban cometiendo. El resultado fue que me enviaron preso durante dos meses a la fortaleza La Cabaña, y luego estuve en un campamento de castigo peor que las UMAP, donde permanecí hasta que se disolvieron, por lo escandaloso que resultó ante la opinión internacional”.
De esa experiencia dice que salió “más revolucionario” y que “la UMAP no fue un hecho aislado. Antes de 1966, Cuba se alineó definitivamente a la política soviética, incluyendo los procedimientos estalinistas que perjudicaron a intelectuales, artistas y músicos”. Asegura que en esos años “los ideales que profesábamos eran los más puros que se podían tener en aquella época. Otra cosa hubiera sido traicionar mi pensamiento, así que, aunque se cometieran errores, vi que había que defender la idea original (...) y todavía la defiendo. Yo asumo el pasado, y tengo claro lo que pienso”.
Para Milanés “el ejemplo más grande de revolucionario en América es José Mujica, encarcelado durante 14 años y después un hombre sin rencor, capaz de crear un Estado libre, soberano, no dependiente y próspero”. Él se confiesa “defraudado por unos dirigentes que prometieron una mañana mejor, con felicidad, con libertades y con una prosperidad que nunca llegó en 50 años”. Mi admiración y respeto por Milanés. Ahora promueve su disco Renacimiento.
Recomendación / Libro
24 DE FEBRERO 2015
En China existen las iglesias cristianas oficiales, las que son reconocidas por el régimen, tanto la católica como las protestantes, pero otras que operan de manera clandestina o al margen de las iglesias oficiales. Esto hace muy difícil establecer con exactitud el número de los fieles cristianos en ese país.[1]
El gobierno reconoce que existen 23 millones entre protestantes y católicos, pero esa cantidad no responde a la realidad. Los más optimistas aseguran que hay 100 millones. Un número más exacto es el del Pew Forum sobre Religión y Vida Pública que estima que los cristianos son 67 millones, 58 millones protestantes y 9 millones católicos.
En un país de 1,360 millones de habitantes los cristianos rondan en el cinco por ciento de la población, que es un número pequeño, pero va en ascenso. La mayoría de los nuevos fieles son jóvenes urbanos de clase media con alto nivel de estudio y que se mueven en círculos influyentes. De este grupo de cristianos más de dos millones pertenecen al Partido Comunista de China (PCCH).
La investigadora Gerda Wielander, de la Universidad de Westminster en Londres, que ha escritoValores cristianos en la China comunista, sostiene que “muchos de los valores del cristianismo coinciden con los del Partido Comunista…”. El estudio muestra que los creyentes en China tienen actitudes más cívicas, son más proclives a pagar impuestos y a evitar la corrupción, y sus organizaciones cubren servicios sociales, cuidado de los ancianos y atención a los más pobres en espacios donde no llega el gobierno.
Las autoridades saben que la mayoría de los cristianos chinos no se meten en política, pero también que un número importante de los activistas más destacados mantienen vínculos con el cristianismo por ser creyentes o estar en contacto con círculos afines a alguna de las iglesias. Entre ellos el fundador del movimiento anticorrupción y protransparencia Nuevo Ciudadano, Xu Zhiyong, que ha sido encarcelado, y el abogado pro derechos humanos, Gao Zhisheng, recientemente puesto en libertad.
Dos de los tres líderes que formaron el movimiento prodemocracia Occupy Central, que tomó las calles de Hong Kong el año pasado, son cristianos y también el líder estudiantil Joshua Wong. Las autoridades chinas siguen viendo a las iglesias cristianas como “extranjeras” y les preocupa que cada vez sea mayor el número de los ciudadanos que se organizan en torno a una ideología que ellos no puedan controlar.
Wielander plantea que “es innegable que hay casos en que los cristianos son perseguidos, pero no necesariamente los cristianos sufren mayores abusos o violaciones de sus derechos que los ciudadanos chinos corrientes” y que el trato de los cristianos varía dependiendo de las autoridades locales.
El profesor Yang Fenggang del Centro sobre Religión y Sociedad China, de la Universidad Purdue, de Indiana, asegura que “las autoridades han expresado su preocupación por el rápido crecimiento del cristianismo y han tratado de imponer restricciones para ralentizarlo. También han tomado medidas para asegurarse de que los cristianos sean obedientes a las autoridades”.
La Universidad de Purdue estima que ahora son 100 millones los cristianos en China y en 2030 serán 247 millones que la harían, después de Estados Unidos y Brasil, la más grande cristiandad del mundo. Habrá que ver. Lo evidente es que el cristianismo seguirá creciendo en China como lo hace ahora o todavía a tasas más altas. ¿Eso en qué puede cambiar la realidad de ese país? ¿Qué pueden aportar los cristianos a esa realidad?
 
[1] Para la elaboración del texto tomo la información de “Los fieles que inquietan a Pekín”, de Macarena Vidal, fechado en Pekín, El País, 3 de febrero de 2015.
23 DE FEBRERO 2015
El pasado 19 de febrero se celebró el 102 aniversario de la creación del Ejército mexicano y fue momento, para que el secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos Zepeda, fijara la posición oficial e hiciera frente a las críticas que ha recibido la institución en su lucha contra el narcotráfico.

A solo meses de asumir la presidencia de la República, Felipe Calderón (2006-2012), en su calidad de comandante en jefe de las fuerzas armadas, sacó al Ejército de los cuarteles y lo puso al frente de su guerra contra el narcotráfico. El actual gobierno en lo general mantiene la estrategia. Ya son ocho años de estar en las calles y sobre él ha recaído la mayor parte de la tarea.

Esa acción ha desgastado al Ejército y también ha golpeado su imagen. El general Cienfuegos lo sabe y en su intervención trató de responder a quienes critican el desempeño del Ejército en la lucha contra el narcotráfico y por eso el eje articulador de su intervención fue el respeto irrestricto al Estado de derecho y a los derechos humanos.

En el Ejército dijo “mantenemos el compromiso irrenunciable de actuar con legalidad y transparencia, respetando estrictamente las determinaciones legislativas y judiciales y promoviendo el respeto a los derechos humanos”. Los militares, añadió, saben que “cada mexicano debe estar en el centro de nuestro accionar, resguardando su seguridad y tranquilidad, respetando sus derechos fundamentales”.

Sé del respeto que tiene el Ejército a las instituciones de la República, de su convicción civilista y de su real interés en el respeto a los derechos humanos. Reconozco, como lo dijo el general Cienfuegos, que “en el gen institucional de las fuerzas armadas, en la conciencia de cada soldado, marino, en el espíritu de cada mujer hombre que porta con orgullo el uniforme militar no existe el afán de violentar los derechos de las personas”.

El secretario sostuvo que en ocasiones el Ejército ha sido acusado, sin pruebas, para dañar la confianza en la institución “pero hemos de recordar que deben ser las autoridades judiciales quienes determinen las responsabilidades que conforme a derecho correspondan”. Hay quienes critican sólo por criticar, pero otros con sólidas razones.

A pesar de la doctrina que sustenta el Ejército, en estos ocho años en la calle ha habido ocasiones, que por error de algunos militares, por falta de preparación o por una decisión equivocada integrantes del Ejército han violentado los derechos humanos. Son casos excepcionales, pero se han dado. Pienso que reconocer los errores engrandece al Ejército y tratar de esconderlos o minimizarlos lo empequeñece.

En el país de principios del siglo XXI, el Ejército debe incluir en su discurso oficial el reconocimiento de sus fallas y errores, sobre todo cuando se trata de la violación de los derechos humanos y cuando se quebranta el Estado de derecho. Contra lo que pueden pensar algunos eso legitimaría al Ejército y le ganaría mayor respeto del que ahora tiene en la sociedad.
18 DE FEBRERO 2015
El 10 de febrero policías de Pasco, en el estado de Washington, asesinaron al mexicano Antonio Zambrano Montes (35), originario del estado de Michoacán. La cancillería mexicana y organizaciones ciudadanas en Estados Unidos no descartan que en la actuación de los policías hayan influido razones de carácter racial.

Los videos muestran como tres policías persiguen al mexicano, que huye desarmado, pero al ver que los policías están muy cerca se para y voltea, con las manos en alto, y en ese momento éstos le disparan a muy corta distancia. Con mucha facilidad lo pudieron haber detenido, pero prefirieron disparar. Una gran cantidad de testigos presenciaron y filmaron los hechos. El asesinado estaba acusado de supuestamente haber lanzado piedras a carros.

El gobierno de México, a través del Consulado en Seattle, ha solicitado una investigación objetiva e independiente del comportamiento de los policías, y las autoridades locales se han comprometido a realizarla. En los últimos seis meses, la policía de Pasco ha dado muerte a cinco supuestos delincuentes y en todos los casos han salido absueltos. Los tres policías están en licencia administrativa, mientras dure la investigación que puede llevar meses.

En la comida con el cuerpo diplomático acreditado en México, el presidente Peña Nieto expresó que condenaba “el uso desproporcionado de la fuerza por parte de elementos de la policía (...) en contra de un mexicano...”. En Estado Unidos, Human Rights Watch (HRW) instó a las autoridades a realizar una investigación “seria e independiente”. La directora de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, pero su sigla en inglés) declaró que “huir de la policía y no acatar órdenes de un oficial de ninguna manera puede ser suficiente para que una persona reciba disparos de armas de fuego”.

Los mexicanos que viven en el estado de Washington son 700,000 y 50% de la población de Pasco es de origen latino. Eduardo Baca Cuenca, el cónsul mexicano en Seattle, asegura que las denuncias de la comunidad mexicana por discriminación son “muy contadas”, pero que es distinta la actitud de los habitantes del oeste del estado, que es una población más abierta que la del este rural, donde la comunidades son más cerradas y conservadoras.

Pienso que los policías involucrados en el asesinato de Zambrano Montes serán declarados inocentes y restituidos en sus puestos. Ya en una ocasión éste había estado encarcelado por golpear unos carros con una escoba bajo efecto de drogas. Doug Honag, de la división de ACLU en Seattle, afirma “que no es la primera vez que denunciamos este tipo de prácticas de brutalidad” de la policía del Estado. Duele e indigna que un mexicano pierda la vida, como lo muestran los videos, ante el evidente uso excesivo de la fuerza por parte de la policía.
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