Están perdiendo el punto
28 DE ENERO 2015
El semanario británico The Economist ha dado seguimiento al trabajo del presidente Enrique Peña Nieto y también elogiado su desempeño para impulsar las reformas aprobadas en el marco del Pacto por México.

A lo largo de estos dos años de gobierno, ha reconocido también el impacto positivo que éstas podrían tener sobre la economía mexicana.

En la última edición, la del sábado pasado, el seminario critica que el presidente y su gabinete no han entendido la gravedad del posible conflicto de intereses que suponen los casos de la Casa Blanca y ahora también la de Ixtapa de la Sal, propiedades del presidente, y la casa de Malinalco, propiedad del secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

Afirma que “ambos, Peña y Videgaray, insisten no haber incurrido en nada ilegal. Están perdiendo el punto. En las democracias modernas, a las que México intenta unirse, rascarse mutuamente las espaldas con Grupo Higa es visto como un comportamiento inaceptable”.

El semanario añade que los acontecimientos de los últimos meses “han medrado la autoridad que (el presidente) usó para impulsar las reformas” y que “nadie ha asumido responsabilidad ni han respondido ante la falla de seguridad, ni por la evasiva licitación del Tren de Alta Velocidad o por los conflictos de interés.

“Nadie ha cancelado los contratos entre el gobierno y Grupo Higa mientras éste es investigado”.

Y asegura que “si fueran serios en combatir la corrupción y los conflictos de interés, los líderes políticos de México deberían mirar a Brasil”, que ahora investiga a la paraestatal Petrobras, por actos de corrupción que ascienden a más de 4,000 millones de dólares.

“La aprobación del señor Peña ha caído a 40%, cercano a la peor marca para un presidente mexicano”, dice el semanario, que en su análisis considera que el más beneficiado con esta situación es “Andrés Manuel López Obrador, un populista mesiánico, quien en dos ocasiones se ha quedado cerca de ganar la presidencia. México merece algo mejor”.

The Economist no es crítico del gobierno del presidente Peña Nieto y más bien, como ya se dijo, ha mantenido una cobertura positiva del desempeño del actual gobierno federal.

La Presidencia de la República debería valorar en su justa dimensión lo que significa esa nueva postura y actuar en consecuencia.

Lo que piensa el semanario es compartido por otros medios en el mundo, integrantes de gobiernos y funcionarios de organismos internacionales, pero también lo piensan así amplios sectores de la sociedad mexicana y la mayor parte del llamado círculo rojo.

El presidente y su gobierno están obligados a dar una buena respuesta a estos hechos y no lo han hecho. Es necesario que por su bien y el del país tomen conciencia del impacto que estos sucesos generan en la opinión pública nacional e internacional y actúen ya. Si no lo hace su credibilidad seguirá en duda. Faltan cuatro años de gobierno.
Recomendación / Libro
27 DE ENERO 2015
Los migrantes se apoderan de los micros y pequeños negocios en las calles de Estados Unidos, lo que provoca la modificación del paisaje urbano y la revitalización de barrios venidos a menos, plantea el informe Bringing Vitality to Main Street, publicado por la Americas Society and Council of the Americas y el Fiscal Policy Institute. [1] 

El estudio señala que la acción de los migrantes regularizados y también de los sin papeles dinamiza la economía de las ciudades estadounidenses. En la actualidad, de los 4.9 millones de microempresarios registrados en el país, 900,000 son migrantes.

Los migrantes conforman el 16% de la Población Económicamente Activa (PEA) y en la actualidad en las zonas urbanas el 28% del comercio local está en poder de éstos. En 2013, de los $50,000 millones de dólares del ingreso generado por este tipo de comercio, $13,000 millones de dólares proviene de negocios propiedad de migrantes.

La presidenta de la Americas Society, Susan Segal, asegura que los migrante son dueños: 61% de gasolineras, 58% de tintorerías, 53% de ultramarinos, 45% de salones de belleza, 43% de licorerías, 38% de restaurantes y el 32% de joyerías y tiendas de ropa.

Ella añade que el “informe confirma que los inmigrantes son cruciales para la vitalidad económica y el éxito de las ciudades de todo el país y tienen un cometido fundamental en la revitalización del vecindario”.

El impacto económico de los migrantes aumenta en las áreas metropolitanas de las grandes ciudades donde constituyen una proporción más elevada de los micros y pequeños negocios. Así, éstos, en el área metropolitana de Los Ángeles conforman el 64%, el 61% en San José, el 56% en Washington y el 54% en Miami-Fort Lauderdale.

El informe destaca el aumento del empleo y la recaudación de impuestos por parte del gobierno que generan estos negocios. Las nuevas generaciones de emigrantes son entre un 10% y 15% más propensos que sus padres a tener su propio negocio.

De acuerdo a su origen étnico, el 49% de estos comercios pertenece a los asiáticos, a blanco el 26%, a hispanos el 20% (la mitad a mexicanos), y el restante 3% a población de color.
  
[1] Con la colaboración de Rodrigo Islas M.
26 DE ENERO 2015
En el tiempo que me desempeñé como funcionario en Los Pinos (2002-2006), durante la presidencia de Vicente Fox (2000-2006), en la encuesta semanal para valorar la percepción ciudadana del gobierno y los problemas que ocurren en el país, nunca ningún hecho, a no ser desastres naturales y temas relacionados con la farándula, tenían un conocimiento y recordación de más de 30 por ciento.

La encuesta semanal se estableció en el gobierno del presidente Carlos Salinas (1988-1994) y es un instrumento poderoso con el que cuenta la Presidencia de la República, para palpar cómo la ciudadanía valora al gobierno y también los problemas del país. A partir de esa información, se pueden y deben tomar decisiones relevantes, para evitar o reducir el distanciamiento entre el presidente, su gobierno y la ciudadanía.

La última encuesta de GEA-ISA refiere que 93% de los encuestados reconoce el evento de Ayotzinapa; 81% el de la Casa Blanca y 42% el de Tlatlaya. Hace ocho o 10 años, eso no se hubiera dado. Lo que da cuenta de un cambio fundamental en el conocimiento que la ciudadanía, en general, tiene de lo que ocurre en el país. ¿Qué lo explica?

Pienso que no es la radio y la televisión, que siempre han estado ahí y ahora incluso tienen menos audiencia que antes, sobre todo entre los jóvenes. Lo nuevo son las redes sociales, producto de las nuevas tecnologías y mecanismo de comunicación, como Facebook y Twitter. Es cierto que a estas posibilidades no todos tienen acceso, pero los que sí pueden hacerlo ahora se informan como nunca antes. Eso implica la mitad de la población.

Los que sí tienen acceso, los más jóvenes, comunican esos eventos a los que no lo tienen, sus padres o abuelos, lo que provoca que la ciudadanía esté mejor informada que nunca en la historia del país. Para los políticos y quienes tienen cargos públicos eso supone una nueva y muy distinta realidad. Es tan simple como actuar frente a una ciudadanía que no está informada de otra que sí lo está.

En la ciudadanía, el estar enterado provoca tres cosas muy básicas, pero fundamentales: saber lo que pasa a su alrededor; saber lo que hacen o dejan de hacer los políticos; tener una opinión sobre lo que sucede. Eso se traduce, a su vez, en una ciudadanía más exigente y definitivamente menos tolerante con quienes ejercen el poder.

Los políticos, de los distintos niveles de gobierno, pueden intentar controlar lo que dicen los medios, vía los “convenios de publicidad”, pero con las nuevas tecnologías es imposible evitar que la información llegue a cada vez más gente. El que un periódico o un noticiero de radio y televisión “difunda” la versión oficial no garantiza influir en la opinión pública. En la realidad de lo que sí es seguro es que, las más de las veces, sea una mala inversión por parte del gobierno, para obtener lo que pretende.
21 DE ENERO 2015
En estas mismas páginas publiqué “Nigeria, el gigante africano” (11/06/2014), donde planteo los cambios profundos que están teniendo lugar en este país de África, a pesar de que subsisten problemas graves, entre ellos la actividad del grupo yihadista Boko Haram.

Paul Collier, profesor de Economía en Oxford y codirector del Centro para el Estudio de las Economías Africanas, y Acha Leke, director de McKinsey en África, en “La otra Nigeria” (Reforma 06/08/2014) ofrecen su visión de lo que ahora ocurre en el gigante de África.

Ellos destacan el sólido historial económico de Nigeria en la última década y hacen referencia a un estudio de McKinsey, que asegura tiene potencial para convertirse en una de las 15 economías más grandes del mundo para el 2030. En la actualidad ocupa el lugar 26, con un PIB de 510,000 millones de dólares, que es el más grande de África.

La economía de Nigeria, con 170 millones de habitantes, se estima crezca a 6% anual entre el 2013 y el 2030, lo que aumentaría su PIB a 1.6 billones de dólares anuales y en ese mismo tiempo saldrían de la pobreza 30 millones de personas según Collier y Leke.

Los autores ofrecen datos duros para echar abajo ciertas “creencias” que todavía existen sobre Nigeria. Así, si bien es cierto que es el más importante productor de petróleo de África, está lejos de ser una economía petrolizada. El petróleo representa sólo 14.0% del PIB, que es importante, pero habla de una economía diversificada y compleja.

El crecimiento de Nigeria es muy estable y está desvinculado de los planes del gasto público y de vaivenes de los precios del petróleo. En los últimos cinco años (2010-2014) el PIB ha crecido de manera sistemática entre 6 y 7% anual, sobre todo por aumento de la productividad.

Nigeria cuenta con un mercado de consumo en aumento que impulsa el crecimiento de la economía. Se estima que para el 2030, más de 34 millones de hogares, con 160 millones de personas, ganen, en promedio, 7,500 dólares al año. Esto implica parar de un consumo anual de 388,000 millones de dólares a 1.4 billones de dólares. Se provoca un círculo virtuoso del crecimiento del PIB, del ingreso y del consumo.

El futuro del país es promisorio, refieren Collier y Leke, pero es también evidente que en los próximos años se requiere invertir más y de forma más eficiente en educación y salud. Es necesaria una reforma en la tenencia de la tierra que amplíe la frontera agrícola, pero sin deforestar y también que los productores agrícolas obtengan una porción mayor del ingreso de sus ventas.

En el marco de la nueva realidad de Nigeria, en noviembre del 2014, China anunció una inversión de 12,000 millones de dólares, para construir la línea ferroviaria costera de 1,402 kilómetros, que unirá Lagos, la capital, con Calabar. Hay que dar seguimiento al desarrollo nigeriano y de toda África. Los viejos y tradicionales esquemas para entender lo que ahí sucede ya no funcionan.
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